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La camelia blanca del
desván
Cuando iba subiendo la escalera
Marta, se detuvo de improviso, su instinto de conservación le hizo frenar en
seco, desde el desván situado a tan solo unos metros, se oían claramente el
sollozo, de lo que ella interpretó una mujer, la noche anterior su pequeño hijo
Efraín le había despertado, diciendo que una sombra se acercaba a su cama y le
pasaba la mano por la frente, el niño notaba aquella "fría" y huesuda mano
recorriendo su pelo, alisándolo y acariciándolo.
Marta que después de su separación
hacía tres meses, no se sentía a gusto en aquella antigua casa,
heredada de su tía la cual había muerto tres años atrás,
dejándola en herencia a ella, vendió su piso y junto con su
marido y su hijo recién nacido se cambiaron a ella sin pensarlo
mucho, al tiempo que ponían en venta su piso hipotecado en el
centro, con lo que lograran de la venta, saldaban la hipoteca y
encima les quedaban unos ahorros considerables.
Pero a las pocas semanas de mudarse,
comenzaron los problemas conyugales con Miguel, su joven marido
del cual se había casado totalmente enamorada. Él no se hallaba
a gusto en aquella mansión y menos le gustaba el vecindario de
gente acomodada, pero carente de vecinos de su edad, cultura y
gustos personales. Al poco tiempo los amigos que llegaban a
visitarla apenas lograban estar una hora de visita, comenzaban a
sentirse angustiados y ansiosos, ella notaba como se buscaban
peregrinas excusas para marcharse cuanto antes.
Su separación resultó fulminante,
cuando Miguel llegó a casa y encontró la cama revuelta a ella
durmiendo desnuda y los calzoncillos de un "desconocido" tirados
en el suelo junto al lado de la cabecera que él solía ocupar, de
nada sirvió que ella le jurara por el propio hijo que no había
tenido sexo con nadie, que solamente se acostó un rato a dormir
la siesta (ella le ocultó que lo había hecho "vestida"), durante
toda la tarde la discusión fue a mayores, y entre reproches de
"infiel" y "celoso", de repente al caer la noche, Miguel en un
repentino impulso de "marido ofendido", hizo la maleta y se fue
a casa de su madre, para al otro día tramitar el divorcio con su
abogado.
El desván la atemorizaba al tiempo que
la intrigaba, solo había subido una vez el tercer día de haberse
mudado para hacerle sitio a unas cajas de cartón repleta de
libros y juguetes que su hijo ya no quería, pero que a ella le
daba pena tirar o regalar porque estaban nuevos. lo encontró
todo normal, le pareció muy "limpio" y ordenado, pero aquél
aroma a espliego, y sobre todo la camelia blanca, que su tía
había "disecado" y que parecía como recién cortada, después de
tantos años, le llamó poderosamente la atención, pero ella misma
se contestó con:
-¡¡Bah le habrá echado algún conservante
químico y por eso no se marchita!!.
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La verdadera razón de la ciencias ocultas, como interpretar las
cartas de tarot
El Tarot tiene una razón de
ser en la magia, en los arcanos se esconde todo, desde lo
universal, lo físico y lo espiritual, es ante la duda que nos
plantea conocer y entender nuestro futuro que queremos anticiparnos
al mismo, trayendo al presente un futuro "entendible" para nosotros
y para nuestro entorno, tanto familiar como profesional y emocional.
El Tarot en el aspecto
sentimental-espiritual nos puede ayudar a aclarar todas la
situaciones díficiles, que en el presente nos tienen llenos de
dudas, no pudiendo dar rienda suelta a nuestras verdaderas emociones
y sentimientos, lo que afecta tanto a nuestras relaciones amorosas
como a nuestro entorno, y hace que podamos tomar decisiones
erróneas.
El Tarot no hay que
"abusarlo" no podemos exigirle que nos lo explique todo de una vez,
casi siempre en una tirada aparecen arcanos que nos dan un
consejo u ofrecen una pauta a seguir determinada, que no siempre
tiene que ver ,con lo que nosotros "queremos oír" de labios
del tarotista. Hay que confiar en el tarotista para que nos guíe y
aunque nos diga cosas que nos "duelan", tenemos que tener la
suficiente fuerza de voluntad, para acatar y asumir con valentía lo
que en una tirada de tarot ha salido.
Un tarotista tiene como función
principal ayudar y aclarar las dudas que se le plantean en la
tirada, dudas sobre todo para la persona que tiene enfrente, que no
aclara su presente, ni entiende su futuro, el tarotista debe
siempre atender al consultante de una manera neutral, como si fuera
un médico, que tiene que decirle al paciente, toda la verdad sobre
su "dolencia", dado que le va la salud y la vida en ello. Por eso el
tarot es respetado, como arte adivinatorio, tanto por gente que
cree, o no es tan partidaria de él.
El Tarot introducido en la
cultura de Occidente.
El Tarot fue un invento egipcio,
que permaneció vivo durante miles de años, en la cultura del pueblo
del Nilo, pasó a Occidente desde la Lejana Alejandría con el
advenimiento del cristianismo en principio como un juego mas de
"cartas", fueron unos monjes de franceses, lo que introdujeron a
través del Puerto de Marsella durante el Imperio de Carlomagno, es
mas la carta del IV Emperador, se ve a este Rey sentado en su trono,
y todo el mundo, tanto investigadores históricos como mas modernos,
coinciden que la figura que representa, es al Sumo Lider del Sacro
Imperio Romano.
El Tarot pasó al "vulgo" y se fue
extendiendo por toda Europa, a través de los juglares y nómadas que
por aquella época transitaban por todo el Imperio Romano Occidental,
fue en tabernas y posadas, dónde los tarotistas, sobre todo mujeres
de origen Zingaro se dedicaban al arte de la interpretación y
consultas de Tarot. el Tarot no llegó del todo a cuajar en el
Imperio de Oriente, en Bizancio las gentes no llegarón a captar el
verdadero mensaje que del Tarot se podría extraer, y su popularidad
no fue la misma que en Occidente.
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Nuestro lema es:
El Tarot te puede ayudar a "aclarar" tu presente, y
a "entender" el futuro